
sexta-feira, 30 de janeiro de 2009
CONFISSÕES INCONFESSÁVAIS
Caros, estou acabando de escrever minha dissertação de mestrado — A estética do labirinto: barroco e modernidade em Ana Hatherly, que defenderei no final de abril, na USP. A pesquisa para desenvolver esse trabalho foi exaustiva, mas fascinante: o estudo aprofundado da obra de Ana Hatherly, e em especial os seus ensaios (A experiência do prodígio, A casa das musas, O ladrão cristalino), e ainda de autores como Gustav Hocke (O mundo como labirinto), Johan Huizinga (Homo ludens) e Affonso Ávila (O lúdico e as projeções do mundo barroco) acrescentaram muito à minha visão da cultura e do mundo.
Estou praticando uma arte marcial japonesa, o Aikidô. Fiquei encantado com essa técnica, que não é apenas uma forma de combate, mas também um exercício mental e espiritual, que me deixa mais relaxado, seguro, tranqüilo, ainda que vivendo numa fase turbulenta. Assim como no Tai Chi Chuan (outra arte marcial que pratico, esta de origem chinesa), o principal inimigo a ser derrotado é a nossa mente, que cria o medo, o ciúme, a inveja, a cólera e outras emoções negativas. São formas de luta contra nossos demônios internos: meditação em movimento.
Comecei a escrever um poema longo, chamado Letra negra, que divulgarei em breve aqui na Pele de Lontra. É uma experiência bem diferente (acho) de meus textos anteriores; apesar da aparência de lirismo e subjetividade, há um diálogo com o pensamento científico, e em especial com Werner Heisenberg e autores mais recentes, cuja visão da realidade é similar à dos antigos filósofos chineses. Porém, não vou dar pistas de leitura: o autor não é a pessoa mais indicada para decifrar os seus próprios textos.
Não sou mais o diretor da Casa das Rosas. Nos seis meses em que ocupei o cargo, colaborei para a realização do Simpósio de Poesia Contemporânea (Simpoesia 2008), que reuniu 50 poetas de todo o país para recitais e debates, numa parceria com a Universidade de São Paulo; organizei o ciclo Poesia dos Quatro Cantos, com apresentações poético-musicais de autores árabes, coreanos, judeus e irlandeses; o ciclo Poetas de Cabeceira, com palestras sobre Manuel Bandeira, Vladimir Maiakovski, Augusto dos Anjos e Federico Garcia Lorca; a série Pluriversos, caminhos da poesia brasileira contemporânea; o Café Filosófico e diversas outras ações inovadoras na programação da Casa, além de dar continuidade a eventos já tradicionais, com destaque para o Hora H, homenagem anual à memória do poeta Haroldo de Campos. Agora, estou em busca de outras atividades, para fins de sobrevivência; aceito sugestões.
Ah, sim, a edição de fevereiro da Zunái está saindo do forno e apresentará uma exposição virtual de Guto Lacaz, entrevista com Maria Esther Maciel, depoimento de Aurora Bernardini, texto-manifesto de Rodrigo Garcia Lopes, ensaios de Raul Antelo e Victor Sosa, traduções de Han Shan, Issa Kobayashi, Ungaretti e Dylan Thomas, entre muitos outros acepipes, aguardem.
OM TAT SAT,
CD
quinta-feira, 29 de janeiro de 2009
UMA CARTA DE JOSÉ KOZER
Estados Unidos, como cualquier otra nación, ha dado tumbos y vivido numerosos altibajos: épocas de infamia y épocas de gloria, épocas dadivosas y épocas egoístas. Al trasponer las fronteras de lo nacional y entroncar en la noción de Imperio, Estados Unidos como todo Imperio, se volvió egoísta. Y desde la época de Reagan, salvo el lapso clintoniano (al que hay que poner muchos reparos, como por ejemplo, haber reforzado los monopolios, extremándolos, y haciendo amalgama y arroz con mango de un capitalismo socialista que acabó siendo puro capitalismo con unos ínfimos retoques de socialismo, desequilibrando así también la balanza) ese egoísmo mermó la vitalidad del país, su visión orgánica de base: visión en la que la buena vida no dejaba de ser idealista, incluso (como se intentó en el siglo XIX) utópica. Recuérdense los proyectos de Utopía, sin duda inocentes aunque bien intencionados, de Oneida, Brook Farm, Amana, Icaria, etc. (vale la pena leer Heavens on Earth de Mark Holloway o la novela The Blithedale Romance de Nathaniel Hawthorne) que pueden servir para corroborar la base idealista y no conformista en que se fundó esta nación.
Esta nación durante los últimos ocho años de su existencia sacrificó sus ideales en aras de un avestrucismo que se aisló de toda realidad internacional, dejando de insertarse en el conjunto de las naciones del mundo de una manera ecuánime, altruista y capaz. Los efectos de este aislamiento son visibles: el país, íntegro, cayó en manos de ladrones, especuladores que lo han llevado a un desastre económico como no se ha visto desde la gran depresión. La ideología reaganiana cundió e hizo estragos, como bien se ve ahora. A diario se nota como los neoconservadores ideológicos han puesto pies en polvorosa, no se les oye decir nada, la callada por respuesta, como se suele decir, es su respuesta (cobarde) ante lo que está ocurriendo. El país está en buena medida arruinado, y sin embargo, no se ha metido a nadie en la cárcel. Y en algún caso en que se condenó a cárcel a un político corrupto, el Presidente Bush, de inmediato, lo perdonó.
Barak Obama fue elegido con base a dos consignas: habrá cambio (CHANGE); y sí, podemos hacer que haya cambio (YES WE CAN). Las esperanzas cifradas en su presidencia son excesivas, casi mesiánicas, y eso es peligroso. Hay que ser realistas y esperar de su gobierno un pautado y pausado, aunque urgente, cambio de perspectiva, un cambio que mejor distribuya la riqueza, ataje la corrupción y la especulación descabelladas que han llevado al país al desastre financiero, y devuelva una salud intelectual a una sociedad que ha tocado fondo en lo que a cultura, estudio y conocimiento, se refiere.
Estados Unidos es para mí el país de Louis Zukosfsky y Lorine Niedecker (la mejor poeta en lengua inglesa desde Emily Dickinson): es el país de Charles Olson, Paul Metcalf (Genoa es un libro que todos deberían leer, incluso me atrevo a decir que debería ser lectura obligatoria en los estudios de literatura a nivel universitario) Robert Creeley, Guy Davenport y Jonathan Williams. Si Estados Unidos no entronca de nuevo en aquel utopismo, en aquel trascendentalismo decimonónico que se forjó de la mano de Emerson, Thoreau, Melville, Hawthorne, Bronson Alcott y Margaret Fuller, el país seguirá expuesto al tedio que hace que a diario sus ciudadanos corran como guanajos decapitados a los centros comerciales a gastar su “hard earned money” en artículos de consumo made in China y Bangladesh, artículos vistosos y de pésima calidad. Falsa acumulación que muestra ser verdad aquello que dijera Paul Metcalf: “pagamos muy poco por las cosas que más interesan, y (en cambio) pagamos el máximo por la basura.”
Louis Zukofsky solicitó una beca Guggenheim en dos ocasiones, y en ambas ocasiones fue rechazado. Su solicitud del año 29, que fue la primera, iba avalada por sendas cartas de recomendación firmadas por T. S. Eliot y Ezra Pound. El equipo que concede estas sustanciosas becas, en aquella ocasión descartó las recomendaciones de dichos poetas (sería interesante ver a quiénes concedió, en poesía, aquel año, las Guggenheim). La lista de becas concedidas por este organismo estatal a poetas mediocres es interminable: dinero del fisco despilfarrado en poetas normativos, con una obra que lo único que hace es repetir lo establecido, rizando el rizo. Esperemos que el nuevo gobierno de Obama sea capaz de establecer controles a la hora de mercar, de conceder apoyos a los creadores, a la hora de mejor distribuir una riqueza que en este momento histórico hay que repartir entre más gentes, de modo más razonable y equitativo: eso, o el desastre, la sangría lenta y desastrosa, ha de ser el destino de la humanidad.
La cacofonía bushista termina. La ignorancia y la mediocridad más galopantes se van con la música a otra parte. Esperemos que en su lugar vuelva una cierta riqueza cultural y espiritual, una auténtica conversación civil entre los miembros de una sociedad, conversación que ponga de lado el “political correctness” (autocensura) que sólo ha servido para favorecer a los lametraseros de toda índole, sin distinción de sexo, raza o religión, unidos por un mismo afán oportunista y de beneficio propio.
Esta nación durante los últimos ocho años de su existencia sacrificó sus ideales en aras de un avestrucismo que se aisló de toda realidad internacional, dejando de insertarse en el conjunto de las naciones del mundo de una manera ecuánime, altruista y capaz. Los efectos de este aislamiento son visibles: el país, íntegro, cayó en manos de ladrones, especuladores que lo han llevado a un desastre económico como no se ha visto desde la gran depresión. La ideología reaganiana cundió e hizo estragos, como bien se ve ahora. A diario se nota como los neoconservadores ideológicos han puesto pies en polvorosa, no se les oye decir nada, la callada por respuesta, como se suele decir, es su respuesta (cobarde) ante lo que está ocurriendo. El país está en buena medida arruinado, y sin embargo, no se ha metido a nadie en la cárcel. Y en algún caso en que se condenó a cárcel a un político corrupto, el Presidente Bush, de inmediato, lo perdonó.
Barak Obama fue elegido con base a dos consignas: habrá cambio (CHANGE); y sí, podemos hacer que haya cambio (YES WE CAN). Las esperanzas cifradas en su presidencia son excesivas, casi mesiánicas, y eso es peligroso. Hay que ser realistas y esperar de su gobierno un pautado y pausado, aunque urgente, cambio de perspectiva, un cambio que mejor distribuya la riqueza, ataje la corrupción y la especulación descabelladas que han llevado al país al desastre financiero, y devuelva una salud intelectual a una sociedad que ha tocado fondo en lo que a cultura, estudio y conocimiento, se refiere.
Estados Unidos es para mí el país de Louis Zukosfsky y Lorine Niedecker (la mejor poeta en lengua inglesa desde Emily Dickinson): es el país de Charles Olson, Paul Metcalf (Genoa es un libro que todos deberían leer, incluso me atrevo a decir que debería ser lectura obligatoria en los estudios de literatura a nivel universitario) Robert Creeley, Guy Davenport y Jonathan Williams. Si Estados Unidos no entronca de nuevo en aquel utopismo, en aquel trascendentalismo decimonónico que se forjó de la mano de Emerson, Thoreau, Melville, Hawthorne, Bronson Alcott y Margaret Fuller, el país seguirá expuesto al tedio que hace que a diario sus ciudadanos corran como guanajos decapitados a los centros comerciales a gastar su “hard earned money” en artículos de consumo made in China y Bangladesh, artículos vistosos y de pésima calidad. Falsa acumulación que muestra ser verdad aquello que dijera Paul Metcalf: “pagamos muy poco por las cosas que más interesan, y (en cambio) pagamos el máximo por la basura.”
Louis Zukofsky solicitó una beca Guggenheim en dos ocasiones, y en ambas ocasiones fue rechazado. Su solicitud del año 29, que fue la primera, iba avalada por sendas cartas de recomendación firmadas por T. S. Eliot y Ezra Pound. El equipo que concede estas sustanciosas becas, en aquella ocasión descartó las recomendaciones de dichos poetas (sería interesante ver a quiénes concedió, en poesía, aquel año, las Guggenheim). La lista de becas concedidas por este organismo estatal a poetas mediocres es interminable: dinero del fisco despilfarrado en poetas normativos, con una obra que lo único que hace es repetir lo establecido, rizando el rizo. Esperemos que el nuevo gobierno de Obama sea capaz de establecer controles a la hora de mercar, de conceder apoyos a los creadores, a la hora de mejor distribuir una riqueza que en este momento histórico hay que repartir entre más gentes, de modo más razonable y equitativo: eso, o el desastre, la sangría lenta y desastrosa, ha de ser el destino de la humanidad.
La cacofonía bushista termina. La ignorancia y la mediocridad más galopantes se van con la música a otra parte. Esperemos que en su lugar vuelva una cierta riqueza cultural y espiritual, una auténtica conversación civil entre los miembros de una sociedad, conversación que ponga de lado el “political correctness” (autocensura) que sólo ha servido para favorecer a los lametraseros de toda índole, sin distinción de sexo, raza o religión, unidos por un mismo afán oportunista y de beneficio propio.
(Leia o texto integral na edição de fevereiro da Zunái)
quarta-feira, 28 de janeiro de 2009
UM ENSAIO DE RAÚL ANTELO
A VERDADE DO TEMPO REVERSÍVEL
Osvaldo Lamborghini sustentava que “nestes pobres momentos de pobres tentativas, de tanta poesia baixamente etnográfica”, com tantos “carriegos órfãos da leitura de Borges”, Arturo Carrera estava elaborando “uma poética etnológica”, que propunha, sem dúvida, um excesso, o de “devolver ao trabalho poético seu caráter de modelo sobredeterminante das demais funções da linguagem”, para inscrevê-lo no terreno do mais puro materialismo. Se esta poética etnológica não tem uma história, tem sim, ao menos, uma arqueologia bastante precisa que podemos pontuar aqui.
Podemos remontar a Alfred Métraux, especialista em antropofagia tupinambá e diretor do Instituto de Etnografia da Universidade de Tucumán, que registrava em seu diário de 1931, ao atravessar o altiplano boliviano, algo interessante: somente em Chipaya chegou a compreender a íntima coesão econômica que vincula toda a humanidade, irreversivelmente inscrita em uma esfera mundial unitária. Mesmo nessa recôndita paragem, a crise de superprodução de 1930 havia afetado também, e de modo tão profundo, esses índios paupérrimos, isolados do mundo e quase perdidos em seu deserto inacessível, aos quais não se podia negar, no entanto, a inclusão em um todo que sem cessar os ignorava.
Com efeito, apesar da crise, os lamentáveis Uro-Chipayas haviam conseguido manter suas festas rituais, sua ordem simbólica, que depois, em um ensaio de 1935, o mesmo Métraux associaria às estratégias econômicas do potlatch ou dom. No escambo e na dívida criadora de vínculo, Métraux reconhecia, junto com seu amigo Bataille, um poder de singularização, um modo de participação e, antecipando os argumentos de Derrida, até mesmo um pensamento do ser que é, na verdade, um pensamento sobre o tempo. A partir destas concepções, Métraux ficava em condições de dar um passo além e interpretar um enigma pertinaz em seu livro posterior, dedicado à ilha de Páscoa. Depara-se ali com essas misteriosas inscrições em tábuas de madeira, esses signos falantes chamados kohau rongorongo, que durante longos anos intrigaram viajantes e etnógrafos, concluindo que não se tratava de uma autêntica escritura – o umbral da história – senão de simples fórmulas mnemotécnicas que só mais tarde adquiriram valor sagrado.
Na realidade, Métraux chegava a essa conclusão porque, à maneira mimológica de Mallarmé ou Valéry, lia as tais inscrições a partir de uma bem precisa concepção da linguagem, a de um “puro espaço da ficção”.
Como certos poetas atravessados pelo luto e o trauma, Métraux via no esquecimento o ritual de fundação da literatura, como se esta buscasse, através da amnésia, retomar os vínculos com a improvável origem e como se a palavra não dispusesse, a rigor, de nenhuma archè capaz de afiançar seus fundamentos. Se os etnógrafos funcionalistas interpretavam a hipotética escritura das madeiras gravadas como remédio diante do esquecimento, a tese da linguagem como memória, adotada por Métraux, busca, porém, no esquecimento, um remédio contra a falta de fundamento da literatura. Diríamos assim que, na primeira perspectiva, o mito atua para que a perda da origem não seja completamente obliterada e possa ser comemorada como formação de uma literatura em busca, precisamente, de origem. Mas, segundo a concepção mnemônica, o que define a literatura, ao carecer pois de um marco fundacional, é, ao contrário, a infinita oscilação em sua indecidibilidade.
Uma das cabeças mais lúcidas da vanguarda do Prata, Xul Solar, com uma aguda (e mallarmeana) compreensão da linguagem, também chegou a escrever que o mais original e oneroso desse costume, o potlatch, era
la destrucción de bienes para humillar a la otra parte, la que debía hacer otro tanto, o más, para no quedar en la vergüenza; mientras que, si el huésped ganaba de mano al anfitrión que no podía “retrucar”, era éste el que perdía rango, quedando como descalificado, tal que mejor era desaparecer o a veces suicidarse. Se conservan descripciones de tales fiestas sádicas en que el orgullo de sí y el desprecio y burla hacia los otros se expresan sin ningún pudor, de parte de protagonistas triunfantes; pero no se sabe qué pensaba de ello el pobre vulgo que no podía jactarse de nada.
(Leia o texto integral na edição de fevereiro da Zunái)
terça-feira, 27 de janeiro de 2009
UMA CONVERSA COM MARIA ESTHER MACIEL
“Por mais que eu tente, não consigo me desvencilhar da poesia. Mesmo em meus exercícios de prosa ela permanece e me desafia. O Livro de Zenóbia é um exemplo disso. Ainda que, nele, eu tenha me proposto a contar histórias, descrever cenas prosaicas da vida de uma personagem, a poesia me levou a explorar essas coisas por vias transversas: ao invés de me valer do fluxo contínuo da prosa narrativa, da sucessividade temporal, procurei me ater aos ritmos e texturas da memória, com seus fragmentos de imagens, sensações, reminiscências, cortes e dizeres breves, sempre atenta à sonoridade, aos ecos e ressonâncias das palavras”, diz Maria Esther Maciel, em entrevista a Wilmar Silva. Conforme a poeta e ensaísta mineira, “a poesia é, antes de tudo, um exercício de perplexidade. É o resultado de nossos assombros, incertezas, erros e errâncias. E que, para existir enquanto tal, demanda uma linguagem (ou uma forma) capaz de provocar atos internos no leitor”. Esta capacidade da poesia de despertar reações imprevisíveis, para Maria Esther Maciel, é ao mesmo tempo infernal e libertária: “Sempre fui fascinada pelos infernos que definem, por dentro, a vida de uma pessoa. E um de meus infernos é este: o da linguagem em sua mais íntima liberdade”. Confiram abaixo a entrevista com a poeta, prosadora e ensaísta mineira, estudiosa de Octavio Paz, Augusto dos Anjos, Sóror Juana Inés de la Cruz, Bispo do Rosário, dos bestiários e das relações entre poesia e cinema, que há pouco publicou o seu segundo título de ficção, O Livro dos Nomes, pela editora Record.
Zunái: Como aconteceu o nascimento da poesia em sua vida?
Maria Esther: Aconteceu quando eu era ainda uma menina de dez, onze anos. Descobri a poesia através de Cecília Meireles. Pouco tempo depois a redescobri em Drummond. Com ele aprendi que ser poeta é, sobretudo, chegar àquilo que Antonin Artaud chamou de “núcleo irrequieto” das coisas, que as formas muitas vezes não tocam. Desde então, quis ser também poeta.
Zunái: Se Octavio Paz disse que poesia é “linguagem em estado de pureza selvagem”, para Maria Esther Maciel o que é poesia?
Maria Esther: A poesia é, antes de tudo, um exercício de perplexidade. É o resultado de nossos assombros, incertezas, erros e errâncias. E que, para existir enquanto tal, demanda uma linguagem (ou uma forma) capaz de provocar atos internos no leitor.
Zunái: Como foi trabalhar com Augusto dos Anjos na dissertação de mestrado e depois Octavio Paz no doutorado? Pensar é “enfrentar paradoxos”?
Maria Esther: Augusto dos Anjos é um poeta das sombras, que atravessa a esfera do terrível. Paz é um poeta solar, ainda que afeito a certos encantos da penumbra. Minha incursão na obra do primeiro foi uma espécie de descida aos infernos da própria linguagem. Em Paz encontrei uma lucidez que, de tão lúcida, revela sua própria vertigem. Nos dois, distintas maneiras de enfrentar paradoxos. Aliás, sempre tive fascínio pelo paradoxo e pelo “encontro inesperado do diverso”. Todos os autores de minha predileção – de Augusto dos Anjos a Fernando Pessoa, de Clarice Lispector a Emily Dickinson, de Kirkegaard a Octavio Paz – são visceralmente paradoxais.
Zunái: Se pudesse escrever uma obra que fosse exatamente aquela que mais admira, que autor gostaria de ser, ou que obra apagaria o nome do criador para colocar o seu nome?
Maria Esther: Eu me faria autora de As mil e uma noites.
Zunái: Se a poesia fosse impossível para você, consegue imaginar Maria Esther Maciel trabalhando em que atividade?
Maria Esther: Eu a imagino trabalhando como cineasta ou diretora de uma associação protetora dos animais.
Maria Esther: Aconteceu quando eu era ainda uma menina de dez, onze anos. Descobri a poesia através de Cecília Meireles. Pouco tempo depois a redescobri em Drummond. Com ele aprendi que ser poeta é, sobretudo, chegar àquilo que Antonin Artaud chamou de “núcleo irrequieto” das coisas, que as formas muitas vezes não tocam. Desde então, quis ser também poeta.
Zunái: Se Octavio Paz disse que poesia é “linguagem em estado de pureza selvagem”, para Maria Esther Maciel o que é poesia?
Maria Esther: A poesia é, antes de tudo, um exercício de perplexidade. É o resultado de nossos assombros, incertezas, erros e errâncias. E que, para existir enquanto tal, demanda uma linguagem (ou uma forma) capaz de provocar atos internos no leitor.
Zunái: Como foi trabalhar com Augusto dos Anjos na dissertação de mestrado e depois Octavio Paz no doutorado? Pensar é “enfrentar paradoxos”?
Maria Esther: Augusto dos Anjos é um poeta das sombras, que atravessa a esfera do terrível. Paz é um poeta solar, ainda que afeito a certos encantos da penumbra. Minha incursão na obra do primeiro foi uma espécie de descida aos infernos da própria linguagem. Em Paz encontrei uma lucidez que, de tão lúcida, revela sua própria vertigem. Nos dois, distintas maneiras de enfrentar paradoxos. Aliás, sempre tive fascínio pelo paradoxo e pelo “encontro inesperado do diverso”. Todos os autores de minha predileção – de Augusto dos Anjos a Fernando Pessoa, de Clarice Lispector a Emily Dickinson, de Kirkegaard a Octavio Paz – são visceralmente paradoxais.
Zunái: Se pudesse escrever uma obra que fosse exatamente aquela que mais admira, que autor gostaria de ser, ou que obra apagaria o nome do criador para colocar o seu nome?
Maria Esther: Eu me faria autora de As mil e uma noites.
Zunái: Se a poesia fosse impossível para você, consegue imaginar Maria Esther Maciel trabalhando em que atividade?
Maria Esther: Eu a imagino trabalhando como cineasta ou diretora de uma associação protetora dos animais.
(Leia o texto integral da entrevista na edição de fevereiro da Zunái.)
segunda-feira, 26 de janeiro de 2009
UM TEXTO DE RODRIGO GARCIA LOPES
DE 26 AFORISMAS SOBRE POESIA
1.
1.
Permanece um mistério o fato de que vivemos em estado permanente de linguagem. A poesia é o instrumento ideal para captar este mistério.
2.
Mu Ga não é parar o pensamento: é perceber o pensamento.
3.
Cada vez mais a persistência da idéia de poesia radical entendida em seu sentido etimológico, do latim radix, raiz, base, fundamento. Uma poesia que investiga sua própria ocorrência, ramificações, vis-à-vis seu encontro com o mundo, indo na raiz do problema: para o poema, esta raiz é a palavra.
4.
A abstração é a natureza da mente, não a mente um reflexo da consciência.
5.
O desafio está em não cair numa metalinguagem barata. Ou solipsismo ("não há nada fora de minha mente"). Ao contrário, o poema é um encontro em nosso território comum, nosso habitat.
6.
Poeta é quem que provoca música com os vocábulos. E afasta a afasia. Certa aversão pela idéia difundida pelo senso-comum da vida (e da poesia) como algo continuo. Poemas são seres vacilantes, como animais, ORGANISMOS, e parecem estar o tempo todo querendo incorporar o caráter fragmentário e material da experiência. Por isso, parecem muitas vezes "incompletos".
7.
Se "poesia é a promessa de uma linguagem" (Hölderlin), então o poema é um não-lugar, uma utopia. Seu sentido é seu movimento.
8.
O poema é um ultraje (outrage), um contra-texto.
9.
De olhos fechados: o universo é vermelho.
10.
Você diz
que não há nada de novo
sob o sol.
Isso pode valer para o sol,
mas não para nós.
(apud Apollinaire)
(...)
15.
Todas as abordagens poéticas (seja através de iluminuras, personas, objetivos correlativos, colagem, simultaneismo, pastiche, ostranenie, ideograma, non-sequitur) desembocam, por operações distintas, na grande questão: o espaço habitado pela poesia enquanto matéria mental, entre palavra e mundo. Entre estar mudo e ser mundo.
16.
O nome do ventríloco era Eulírico. ("Já meu nome é eutro: o intervalo entre palavra e mundo").
17.
O poema nasce enquanto o procuramos.
18.
Como numa história de detetive, o poema, hoje, é um enigma. Seu crime começa já nas primeiras palavras. O poema nada mais é que uma seção de correlatos do sentido suspensos entre pistas falsas, fragmentos de perfis, frustrações de expectativas, que apontam inequivocamente para sua própria aparição & desaparição. O nome dessa luta invisível é o sentido.
(...)
21.
Talvez poemas devessem ser mais que simplesmente escrita sobre experiências, e sim escrita como experiências.
(Leia o texto integral na edição de fevereiro da Zunái)
domingo, 25 de janeiro de 2009
UM POEMA DE SÉRGIO MEDEIROS
O QUARTO
Seria um rito
O quarto se transfigura no raso
É aranha
Chuta a si mesmo da teia, teatralmente
Dá coices na espuma
Uma vedete no mar
Suas patas se trançam firmemente
Anula-se a insinuação de qualquer separação
Algas rudes lhe fazem cócegas
O quarto finge-se de morto na lâmina da água
Esconde as longas antenas
Ou as torna transparentes
O corpo se imobiliza
Ou se enrijece facilmente
O quarto volta à vida
Desloca-se de antenas em pé, altos estalidos
(Fragmento do poema O norte da ilha. Leia o texto integral na edição de fevereiro da Zunái.)
sexta-feira, 23 de janeiro de 2009
UM CONTO DE GIOVANNA BATINI
MARILIA
Marília não quer ser modelo, atriz ou dançarina. Nunca quis ser bailarina. Ela tem uma beleza doente, destas que dóem na gente, como doce de leite em dente cariado.
Marília não quer ser modelo, atriz ou dançarina. Nunca quis ser bailarina. Ela tem uma beleza doente, destas que dóem na gente, como doce de leite em dente cariado.
Marília não gosta de feriado, só de dia de finados, ela combina vermelho e preto em seus bordados e levanta a saia pros criados.
Marília freqüenta velórios sozinha, sem companhia e observa atentamente, dentro do caixão, a posição da mão, o roxo dos lábios e das unhas, a decoração.
Gosta de tocar no rosto gelado, sentir os odores de putrefação misturados ao perfume de flores e velas.
Marília beija a boca do defunto, grita, diz querer ir junto, mas nunca assiste ao enterro, sai pelo cemitério em passeio. Visita lápides, faz obra de caridade, rouba vasos de um morto e coloca em mármore de outro.
No final do dia, Marília cola em seu diário anúncios de obituário e ao seu lado a foto do sujeito que subtraiu do seu jardim de cruzes.
Antes de dormir e apagar as luzes, cruza os dedos e pede pra ter pesadelos...
Hoje é dia de festa, Marília faz dezoito anos, sua mãe já fez os seus planos: - decorou a casa e chamou a família e amigos, Marília tomou providências: - enterrou no jardim todos os seus vestidos coloridos...
Ela tem um jeito esquisito, diz falar com o espírito de um menino, que ao contrário de outras fotos, deixa-a em cima de sua penteadeira, esta noite, disse-lhe dançar com ele a noite inteira e promete-lhe sua mão.
Desce pra sua festa, senta-se frente à porta e espera seu pretendente.
A noite passa de mansinho, seus olhos não desprendem da entrada, por onde saem também, seus convidados, sua mãe se retira cansada.
Marília fica sentada e de repente a porta escancara lentamente... Buscando a sua mão delicada, ele puxa-a da cadeira e saem pela porta, deixando para trás, o corpo da menina morta...
(Leia outros contos na edição de fevereiro da Zunái)
quinta-feira, 22 de janeiro de 2009
UM POEMA DE DINO CAMPANA
BATE O BOTE
No navio
Que rebola,
Com os barcos com quem choca
De uma aurora
Sobre a proa
Brilha um olho
Incandescente:
(O meu passo
Solitário
Bebe a sombra
Pelo cais)
Dentre as luzes
Uniformes
Dos navios
Até a cidade
Só esse passo
Que na noite
Solitário
Repercute
Pela noite
Dos navios
Solitário
Repercute:
Assim vasta
Tão ambígua
Pela noite
Assim tão pura!
A água ( O mar
(será que a exala?)
Dentre as rotas
Dentre as noites
Bate: cego
Pelas rotas
Dentre d´ olho
Desumano
Dessa noite
De um destino
Nessa noite
Mais ao longe
Pelas rotas
Dessa noite
O meu passo
Bate o bote.
Tradução: Aurora Bernardini
(Leia mais na edição de fevereiro da Zunái)
terça-feira, 20 de janeiro de 2009
UM POETA-CRÍTICO CERTEIRO
André Dick é um dos melhores poetas e críticos brasileiros da nova geração. Publicou dois livros notáveis, Grafias (2002) e Papéis de parede (2004), e participou de diversas antologias e revistas literárias. É colaborador assíduo da Zunái. Há algum tempo, ele edita a página Invenção da revista do Instituto Humanitas / Unisinos, no Rio Grande do Sul, abordando poetas novos ou consagrados de qualidade, como Augusto de Campos, Armando Freitas Filho, Rodrigo Garcia Lopes, Ricardo Aleixo, Horácio Costa, Virna Teixeira e muitos outros. Agora, esse trabalho pode ser acessado na internet, na página http://unisinos.br/blog/ihu/
domingo, 18 de janeiro de 2009
Assinar:
Postagens (Atom)









